Esta es una historia muy... muy larga...
Cuando era muy... muy pequeña
y me iba a dormir...
durante el sueño estaba en un lugar fresco y puro,
de bellos y brillantes colores...
Poco a poco fue reduciéndose a un blanco luminoso,
intenso y radiante
que inundaba todo mi ser...
Conforme crecía...
en esa blancura
comenzó a aparecer una pequeña arruga,
que fue manchando todo...
Hasta que un día,
se convirtió en un gigante plato de espagueti
que se abalanzaba sobre mi,
sin yo poder evitarlo...
Una y otra vez recordaba...
mi sueño...
aquella luz...
Hace pocos meses, cociné una gigante olla de espaguetis...
los preparé con gran dulzura y amor,
cual fue mi sorpresa,
que al estar comiéndolos,
mi paladar vegetariano captó un sabor...
procedente del queso azul,
¡60 % de tripas de animal!
oh my god!
toda mi rica comidita estaba llena de ellas...
Días antes había fotografiado un platito de espaguetis...
Sin pensarlo, agarré un soporte,
me dirigí a la terraza y sobre él volqué aquella masa gigante...
Pasaron varios días...
Aquella masa fue reduciendo de tamaño...
Mi tranquilidad iba aumentando...
Me di cuenta que mi cerebro,
¡no tenía tanta materia gris!
Y aquellas conexiones neurológicas
que se formaron en mi niñez
podían cambiarse...
Fui al campo...
cogí flores...
bailé con ellas,
celebré mi vida...
Trencé aquellas flores por mi cerebro...
Pedí perdón y dí gracias muchísimas veces...
por todo lo bueno,
por mi vida,
por ser consciente...
por amarme y amar todo cuanto me rodea...
En nuestra mano está
modelar nuestra vida,
nuestras actitudes,
corregir nuestros defectos,
dar poder a nuestras virtudes y cualidades...
armarnos de fuerza y valor
para limpiar todo aquello
que no deseamos en nuestra vida
y sanar...
*

*
Decora tu vida,
pintala de hermosos colores,
libera tu alma de las limitaciones,
y se feliz.
*

No hay comentarios:
Publicar un comentario